SP-JV9D-HPWF
2023
Público
83 segundos se mueve entre el drama íntimo y la ciencia ficción, pero no se apoya en paradojas científicas ni en efectos espectaculares: apuesta por la humanidad de Víctor y por su evolución moral, hecha de amor perdido, culpa, nostalgia, amistad y sacrificio. La crítica social de un futuro distópico conectado con el presente le da a la premisa una resonancia inmediata. Su estructura temporal permite una narrativa fragmentada y rítmica, ideal para una serie de alto impacto con suspense, ciencia ficción y drama existencial. La historia también puede funcionar como miniserie, film o TV film, sostenida por relaciones profundamente emotivas y una pregunta urgente: aún estamos a tiempo de evitar el desastre.
Víctor Piñol posee un don único: puede viajar al pasado, pero solamente 83 segundos cada vez que sufre un dolor físico intenso. Al principio lo usa para corregir errores personales, pero pronto descubre que su habilidad conlleva un precio.
Víctor Piñol está atrapado en el pasado. Cuando descubre que un dolor físico intenso le permite viajar atrás 83 segundos, primero aprovecha el don para ganar en apuestas deportivas y juegos de azar. Un encuentro en Venecia lo enfrenta con la dimensión ética de su poder; de vuelta en Madrid, empieza a registrar catástrofes futuras en una libreta azul y a intervenir antes de que ocurran. En televisión protege a su compañera Nerea del acoso y comienza con ella una relación sincera, pero un periodista sigue el rastro de sus victorias imposibles. Andoni Giraldo, un anciano con el mismo don, le explica que cada salto crea una línea temporal distinta y deja atrás una versión inactiva de uno mismo. Aunque le propone unirse a la Fundación 83, Víctor espera una hija con Nerea y decide dejar sus libretas como único testimonio. Décadas después, en 2070, el cambio climático ha devastado el mundo. Tras más de 400 años de vida acumulada en cinco ciclos temporales, Víctor regresa a su adolescencia en 1985 para reescribir el futuro desde el origen. Se reencuentra con sus padres y amigos, intenta evitar la muerte de su mejor amigo Mole y, junto a Giraldo, prepara un plan ligado al accidente del vuelo Madrid-Bilbao del 19 de febrero de 1985, que costó 148 vidas. Quiere vaciar el avión y dejar cartas y predicciones exactas para que su sacrificio se convierta en una señal imposible de ignorar: aún estamos a tiempo de evitar el desastre. En el epílogo, sus amigos mantienen vivo su legado; en 2015, Berta experimenta también los 83 segundos y una nueva conciencia temporal está a punto de despertar.
Datos de títulos proporcionados por TMDB
83 segundos se mueve entre el drama íntimo y la ciencia ficción, pero no se apoya en paradojas científicas ni en efectos espectaculares: apuesta por la humanidad de Víctor y por su evolución moral, hecha de amor perdido, culpa, nostalgia, amistad y sacrificio. La crítica social de un futuro distópico conectado con el presente le da a la premisa una resonancia inmediata. Su estructura temporal permite una narrativa fragmentada y rítmica, ideal para una serie de alto impacto con suspense, ciencia ficción y drama existencial. La historia también puede funcionar como miniserie, film o TV film, sostenida por relaciones profundamente emotivas y una pregunta urgente: aún estamos a tiempo de evitar el desastre.
Víctor Piñol posee un don único: puede viajar al pasado, pero solamente 83 segundos cada vez que sufre un dolor físico intenso. Al principio lo usa para corregir errores personales, pero pronto descubre que su habilidad conlleva un precio.
Víctor Piñol está atrapado en el pasado. Cuando descubre que un dolor físico intenso le permite viajar atrás 83 segundos, primero aprovecha el don para ganar en apuestas deportivas y juegos de azar. Un encuentro en Venecia lo enfrenta con la dimensión ética de su poder; de vuelta en Madrid, empieza a registrar catástrofes futuras en una libreta azul y a intervenir antes de que ocurran. En televisión protege a su compañera Nerea del acoso y comienza con ella una relación sincera, pero un periodista sigue el rastro de sus victorias imposibles. Andoni Giraldo, un anciano con el mismo don, le explica que cada salto crea una línea temporal distinta y deja atrás una versión inactiva de uno mismo. Aunque le propone unirse a la Fundación 83, Víctor espera una hija con Nerea y decide dejar sus libretas como único testimonio. Décadas después, en 2070, el cambio climático ha devastado el mundo. Tras más de 400 años de vida acumulada en cinco ciclos temporales, Víctor regresa a su adolescencia en 1985 para reescribir el futuro desde el origen. Se reencuentra con sus padres y amigos, intenta evitar la muerte de su mejor amigo Mole y, junto a Giraldo, prepara un plan ligado al accidente del vuelo Madrid-Bilbao del 19 de febrero de 1985, que costó 148 vidas. Quiere vaciar el avión y dejar cartas y predicciones exactas para que su sacrificio se convierta en una señal imposible de ignorar: aún estamos a tiempo de evitar el desastre. En el epílogo, sus amigos mantienen vivo su legado; en 2015, Berta experimenta también los 83 segundos y una nueva conciencia temporal está a punto de despertar.
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SP-JV9D-HPWF
2023
Público