SP-OLU4-83WN
Financiación, productor, productor ejecutivo, otro
Público
DIANA el largometraje es una terrorífica, emotiva, oscura e intensa tragedia donde acompañamos a su protagonista en su descenso al infierno del dolor y la locura causados por la pérdida del ser amado. Dicha tragedia bebe de los relatos de Edgar Allan Poe mezclándola tanto con elementos de terror psicológico como con un Body Horror como símbolo de una progresiva posesión espiritual mostrada mediante la descomposición corporal y su posterior transformación. Tanto la parte psicológica y onírica como de mutación acentúan la progresiva descomposición física y mental de un personaje consciente de su pérdida de identidad que la llevará a tomar terribles decisiones. Este relato captura una fusión única entre lo mágico de los cuento y el terror trágico en un entorno moderno. utilizando elementos visuales y narrativos que evitan el terror superficial en favor de una exploración más profunda del dolor humano. Su habilidad para equilibrar momentos de luz y comedia con la oscuridad del horror crea una experiencia cinematográfica que promete resonar en el público. Su originalidad y profundidad emocional son lo que lo separa de las narrativas convencionales, haciendo de DIANA una obra conmovedora y memorable.
Una joven traumatizada busca resucitar a su mejor amiga mediante un ritual de sangre y cuya obsesión la va transformando en aquello que más odia, aquello que lo originó todo, desencadenando un viaje hacia la locura y el dolor mientras su cuerpo sufre una transformación monstruosa.
Tras un evento traumático una obsesionada Diana comienza a espiar a mujeres, chicas y niñas hasta dar con Ana una chica de su edad que es exactamente igual a Naia su amiga de la infancia, consiguiendo compartir piso con ella. La convivencia es agradable pero en su cuerpo se va produciendo un lento, desagradable y purulento cambio y a la vez comienza a tener visiones con una mujer con el mismo vestido rojo que ella luce cubierta de sangre en el mismo recuerdo en el que su Naia muere salvándola de un hombre que la había secuestrado para llevar a cabo un ritual con la intención de revivir a su mujer muerta, que es la del vestido rojo. Sabedora de su paulatina posesión física y espiritual es a este al que acude para devolver a la vida a Naia sea como sea. Estos sentimientos chocan con la cada vez más profunda amistad hacia su nueva compañera de piso. La desesperación y la deuda hacia su amiga muerta la guían hacia un final trágico en el que intentando no lastimar a nadie inocente, mucho menos a Ana de quien se da cuenta de que está enamorada como lo estaba de Naia, lleva a cabo el rito con una persona que para ella es un ser despreciable. Pero todo sale mal y es ella con su cuerpo aún marcado con los símbolos rituales quien acoge el “espíritu” de su amiga. Ya no es ni Diana, ni la mujer del vestido rojo ni Naia y es todas ellas a la vez. Es entonces cuando debe aceptar una verdad que estaba evitando todo el tiempo y es que lo que han arrancado del más allá no eran las almas de las personas que cada uno amaba sino sus propios deseos y necesidades egoístas, sus recuerdos pero no ellas. Lo que la lleva a inmolarse junto al hombre que la secuestró, sabiendo que son dos monstruos que deben desaparecer.
Datos de títulos proporcionados por TMDB
DIANA el largometraje es una terrorífica, emotiva, oscura e intensa tragedia donde acompañamos a su protagonista en su descenso al infierno del dolor y la locura causados por la pérdida del ser amado. Dicha tragedia bebe de los relatos de Edgar Allan Poe mezclándola tanto con elementos de terror psicológico como con un Body Horror como símbolo de una progresiva posesión espiritual mostrada mediante la descomposición corporal y su posterior transformación. Tanto la parte psicológica y onírica como de mutación acentúan la progresiva descomposición física y mental de un personaje consciente de su pérdida de identidad que la llevará a tomar terribles decisiones. Este relato captura una fusión única entre lo mágico de los cuento y el terror trágico en un entorno moderno. utilizando elementos visuales y narrativos que evitan el terror superficial en favor de una exploración más profunda del dolor humano. Su habilidad para equilibrar momentos de luz y comedia con la oscuridad del horror crea una experiencia cinematográfica que promete resonar en el público. Su originalidad y profundidad emocional son lo que lo separa de las narrativas convencionales, haciendo de DIANA una obra conmovedora y memorable.
Una joven traumatizada busca resucitar a su mejor amiga mediante un ritual de sangre y cuya obsesión la va transformando en aquello que más odia, aquello que lo originó todo, desencadenando un viaje hacia la locura y el dolor mientras su cuerpo sufre una transformación monstruosa.
Tras un evento traumático una obsesionada Diana comienza a espiar a mujeres, chicas y niñas hasta dar con Ana una chica de su edad que es exactamente igual a Naia su amiga de la infancia, consiguiendo compartir piso con ella. La convivencia es agradable pero en su cuerpo se va produciendo un lento, desagradable y purulento cambio y a la vez comienza a tener visiones con una mujer con el mismo vestido rojo que ella luce cubierta de sangre en el mismo recuerdo en el que su Naia muere salvándola de un hombre que la había secuestrado para llevar a cabo un ritual con la intención de revivir a su mujer muerta, que es la del vestido rojo. Sabedora de su paulatina posesión física y espiritual es a este al que acude para devolver a la vida a Naia sea como sea. Estos sentimientos chocan con la cada vez más profunda amistad hacia su nueva compañera de piso. La desesperación y la deuda hacia su amiga muerta la guían hacia un final trágico en el que intentando no lastimar a nadie inocente, mucho menos a Ana de quien se da cuenta de que está enamorada como lo estaba de Naia, lleva a cabo el rito con una persona que para ella es un ser despreciable. Pero todo sale mal y es ella con su cuerpo aún marcado con los símbolos rituales quien acoge el “espíritu” de su amiga. Ya no es ni Diana, ni la mujer del vestido rojo ni Naia y es todas ellas a la vez. Es entonces cuando debe aceptar una verdad que estaba evitando todo el tiempo y es que lo que han arrancado del más allá no eran las almas de las personas que cada uno amaba sino sus propios deseos y necesidades egoístas, sus recuerdos pero no ellas. Lo que la lleva a inmolarse junto al hombre que la secuestró, sabiendo que son dos monstruos que deben desaparecer.
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