SP-8LM5-JGE5
Público
Siempre me ha gustado el cine de terror. Un género bastardeado durante mucho tiempo (con justa razón, la mayoría de las veces), pero capaz de generar sensaciones imposibles de conseguir con cualquier otro. Aún recuerdo cuando de niño me escabullía de mi habitación hacia el salón mientras mis padres dormían para poder ver «Después de Medianoche», el ciclo de cine de terror y fantástico que se emitía por Canal 10 de mi ciudad natal los sábados de madrugada y que devoraba con avidez, sin importar lo que pusieran. La mayoría de las veces se trataba de serie B o explotación italiana, pero alguna que otra vez me topaba con pequeñas joyas como Children of the Corn o la maravillosa Dark Night of the Scarecrow. PORTAL se desarrollada casi en su totalidad en una única localización, pero con los suficientes giros argumentales para mantener la tensión y el interés hasta el final. Un grupo de personajes, encerrados en una vieja nave industrial abandonada, es asediado por fuerzas que escapan a su entendimiento. La eterna lucha entre el bien y el mal... solo que, a medida que avanza la historia, al espectador le resultará cada vez más difícil discernir quiénes son los buenos, quiénes los malos, quién miente y quién dice la verdad. Uno de mis grandes referentes dentro del cine de terror es John Carpenter, de quien este guion bebe sin complejos, especialmente de dos de sus obras: Assault on Precinct 13 y Prince of Darkness. Esta última, una de mis favoritas, fue despedazada por la crítica en su estreno, pero el tiempo ha terminado por convertirla en un auténtico clásico de culto. Por todo esto, creo que PORTAL puede ser una apuesta segura: una película sencilla que busca entretener y asustar al espectador, pero sin insultar su inteligencia. Una historia con personajes bien construidos y capaces de captar su interés hasta el final. Sectas, televisores de tubo, un secuestro y seres primigenios. ¿Qué más se puede pedir?
“Siempre han estado ahí... solo hay que saber cómo dejarles entrar.”
Paul llega a una vieja nave industrial abandonada con una joven atada y amordazada en el maletero de su coche. A lo largo de una intensa noche, Paul someterá a la joven a un extraño interrogatorio. Pero, cuando los integrantes de una siniestra secta comiencen a rodear la nave de manera amenazante, descubriremos que las cosas podrían no ser como imaginamos. ¿Quién es Paul? ¿Qué es lo que busca? ¿Quién es Carla, la joven a la que secuestró? Pero... ¿es realmente un secuestro o hay algo más? ¿Y quiénes son los integrantes de la secta, liderados por un misterioso hombre que oculta su rostro entre las sombras? En una noche más oscura de lo habitual, encerrados en una vieja nave industrial, sin comunicación con el exterior ni posibilidad de escapar, Paul y Carla tendrán que tomar decisiones que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Siempre me ha gustado el cine de terror. Un género bastardeado durante mucho tiempo (con justa razón, la mayoría de las veces), pero capaz de generar sensaciones imposibles de conseguir con cualquier otro. Aún recuerdo cuando de niño me escabullía de mi habitación hacia el salón mientras mis padres dormían para poder ver «Después de Medianoche», el ciclo de cine de terror y fantástico que se emitía por Canal 10 de mi ciudad natal los sábados de madrugada y que devoraba con avidez, sin importar lo que pusieran. La mayoría de las veces se trataba de serie B o explotación italiana, pero alguna que otra vez me topaba con pequeñas joyas como Children of the Corn o la maravillosa Dark Night of the Scarecrow. PORTAL se desarrollada casi en su totalidad en una única localización, pero con los suficientes giros argumentales para mantener la tensión y el interés hasta el final. Un grupo de personajes, encerrados en una vieja nave industrial abandonada, es asediado por fuerzas que escapan a su entendimiento. La eterna lucha entre el bien y el mal... solo que, a medida que avanza la historia, al espectador le resultará cada vez más difícil discernir quiénes son los buenos, quiénes los malos, quién miente y quién dice la verdad. Uno de mis grandes referentes dentro del cine de terror es John Carpenter, de quien este guion bebe sin complejos, especialmente de dos de sus obras: Assault on Precinct 13 y Prince of Darkness. Esta última, una de mis favoritas, fue despedazada por la crítica en su estreno, pero el tiempo ha terminado por convertirla en un auténtico clásico de culto. Por todo esto, creo que PORTAL puede ser una apuesta segura: una película sencilla que busca entretener y asustar al espectador, pero sin insultar su inteligencia. Una historia con personajes bien construidos y capaces de captar su interés hasta el final. Sectas, televisores de tubo, un secuestro y seres primigenios. ¿Qué más se puede pedir?
“Siempre han estado ahí... solo hay que saber cómo dejarles entrar.”
Paul llega a una vieja nave industrial abandonada con una joven atada y amordazada en el maletero de su coche. A lo largo de una intensa noche, Paul someterá a la joven a un extraño interrogatorio. Pero, cuando los integrantes de una siniestra secta comiencen a rodear la nave de manera amenazante, descubriremos que las cosas podrían no ser como imaginamos. ¿Quién es Paul? ¿Qué es lo que busca? ¿Quién es Carla, la joven a la que secuestró? Pero... ¿es realmente un secuestro o hay algo más? ¿Y quiénes son los integrantes de la secta, liderados por un misterioso hombre que oculta su rostro entre las sombras? En una noche más oscura de lo habitual, encerrados en una vieja nave industrial, sin comunicación con el exterior ni posibilidad de escapar, Paul y Carla tendrán que tomar decisiones que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
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