SP-1Y2P-03LN
Público
La última copla es un slasher cañí, gamberro y salvaje que mezcla prensa rosa, folclore y terror. Un grupo de jóvenes famosos, acostumbrados a vivir del conflicto y la exposición, queda atrapado en una finca donde los toros de lidia —convertidos en algo mucho más oscuro— comienzan a cazarlos. En esta historia no hay ni héroes ni redenciones limpias: hay egos, envidias y gente sin filtros enfrentándose a algo que no pueden convertir en contenido. Con un tono afilado, violento y cargado de humor negro, La última copla es una sátira disfrazada de carnicería muy nuestra que convierte el show en horror… y el horror en puro show.
Cuando acude al cumpleaños de la hija de una famosa folclórica, Madi, una joven periodista del corazón, tiene que luchar por sobrevivir frente a los toros de lidia de la finca que, poseídos por una maldición, comienzan a matar a todos los asistentes.
Madi es una joven periodista del corazón que detesta a los famosos, aunque, en realidad, los envidia a morir. Tras su papel decisivo en la reconciliación de Rocío Duque y Carmina Barrios, las hijas de dos famosísimas folclóricas históricamente enemistadas, es invitada al cumpleaños de Rocío. La fiesta se celebra en la finca de Carmina, para esquivar a la prensa, y los asistentes tienen que dejar sus móviles fuera para evitar filtraciones. Todos los cachorros de la farándula acuden a la celebración y la fiesta se desata. Beben, se drogan y perrean. Son jóvenes y atractivos. Y lo saben. Están en la puta cresta de la vida. Sin embargo, cuando Rocío sopla las velas, todo se va de madre. Un trueno, la oscuridad y los toros de lidia de la finca pierden el control. Se desata el horror. Los animales parecen haber cobrado una consciencia sobrenatural. No embisten: persiguen, acorralan, esperan… Y dan caza uno a uno a cada uno de los asistentes de la fiesta. Quienes, incomunicados, tienen que encerrarse en la gran casa. Encerrados, los “VIPs” hacen lo único que saben hacer: destrozarse entre ellos. Saltan las envidias, los secretos, las traiciones. Pero esta vez el juego no es por audiencia, es por la supervivencia. Afuera, los toros siguen esperando. Y dentro, el tiempo corre, porque todo responde a una maldición que hace tiempo no fue lanzada, sino cantada por la coplera más importante de este país. Alguien tiene que morir antes de las tres. Esta vez, ni la fama, ni el dinero, ni la audiencia podrán salvarles de ser eliminados.
La última copla es un slasher cañí, gamberro y salvaje que mezcla prensa rosa, folclore y terror. Un grupo de jóvenes famosos, acostumbrados a vivir del conflicto y la exposición, queda atrapado en una finca donde los toros de lidia —convertidos en algo mucho más oscuro— comienzan a cazarlos. En esta historia no hay ni héroes ni redenciones limpias: hay egos, envidias y gente sin filtros enfrentándose a algo que no pueden convertir en contenido. Con un tono afilado, violento y cargado de humor negro, La última copla es una sátira disfrazada de carnicería muy nuestra que convierte el show en horror… y el horror en puro show.
Cuando acude al cumpleaños de la hija de una famosa folclórica, Madi, una joven periodista del corazón, tiene que luchar por sobrevivir frente a los toros de lidia de la finca que, poseídos por una maldición, comienzan a matar a todos los asistentes.
Madi es una joven periodista del corazón que detesta a los famosos, aunque, en realidad, los envidia a morir. Tras su papel decisivo en la reconciliación de Rocío Duque y Carmina Barrios, las hijas de dos famosísimas folclóricas históricamente enemistadas, es invitada al cumpleaños de Rocío. La fiesta se celebra en la finca de Carmina, para esquivar a la prensa, y los asistentes tienen que dejar sus móviles fuera para evitar filtraciones. Todos los cachorros de la farándula acuden a la celebración y la fiesta se desata. Beben, se drogan y perrean. Son jóvenes y atractivos. Y lo saben. Están en la puta cresta de la vida. Sin embargo, cuando Rocío sopla las velas, todo se va de madre. Un trueno, la oscuridad y los toros de lidia de la finca pierden el control. Se desata el horror. Los animales parecen haber cobrado una consciencia sobrenatural. No embisten: persiguen, acorralan, esperan… Y dan caza uno a uno a cada uno de los asistentes de la fiesta. Quienes, incomunicados, tienen que encerrarse en la gran casa. Encerrados, los “VIPs” hacen lo único que saben hacer: destrozarse entre ellos. Saltan las envidias, los secretos, las traiciones. Pero esta vez el juego no es por audiencia, es por la supervivencia. Afuera, los toros siguen esperando. Y dentro, el tiempo corre, porque todo responde a una maldición que hace tiempo no fue lanzada, sino cantada por la coplera más importante de este país. Alguien tiene que morir antes de las tres. Esta vez, ni la fama, ni el dinero, ni la audiencia podrán salvarles de ser eliminados.
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