SP-U7N0-KTEL
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Aventura, fantasía e historia se combinan con el más puro western crepuscular y todos sus valiosos tópicos, en un incesante catálogo de personajes a cada cual más magnético. Es muy difícil que una trama a medio camino entre La Odisea de Homero y Sin Perdón de Clint Eastwood no atrape a los amantes del salvaje oeste, la historia y la mitología.
Adaptación en clave de western fantástico de La Odisea de Homero. Ulysses Odell, un General del Ejército de la Unión, trata de regresar a su hogar junto a su mujer tras la Guerra de Secesión americana. Para ello, deberá recorrer durante años gran parte de la geografía estadounidense, sobreviviendo a una tierra hostil cargada de peligros. Salvaje oeste y mitología griega se mezclan en esta aventura sin fin.
Un hombre parece muerto sobre la nieve, rodeado de sangre y bajo el cadáver de su caballo. Un viejo indio sin ojos, sentado en un paraje desierto, invoca a los espíritus y canta al viento la historia única de un hombre único. El anciano ciego no es otro que loomeruk (Homero), principal narrador dentro de una historia épica llena de narradores. La Guerra de Secesión americana (1861-1865) acaba de llegar a su fin tras cuatro años de contienda. Pese a la rendición del Ejército Confederado, comienza una cruda posguerra. Los militares supervivientes regresan a sus casas. Sin embargo, Ulysses Odell (Ulises / Odiseo), un General del Ejército de la Unión, aún no ha llegado a su hogar, en Ithaca (Ítaca), estado de New York. Penny Odell (Penélope) sigue esperando a su esposo en unas tierras que ahora se le quedan grandes. Él era en tiempos de paz un político justo y envidiado que estuvo a punto de ser senador, algo que se frustró cuando estalló el conflicto. Muchos hombres poderosos ahora ven la oportunidad de sucederle en la política, las propiedades y el matrimonio. Comienzan a presionar a Penny. Entre los más influyentes y detestables se encuentran Anthony Knox (Antínoo) y Ernest Macon (Eurímaco). Desesperada, Penny comienza a pensar que su hombre ha muerto en batalla. El hijo que ambos tienen en común, Thelmo Odell (Telémaco), escucha los consejos de un viejo amigo de la familia, un político llamado Mike Trodd (Méntor). Él le dice que la mejor manera de saber si su padre ha muerto es buscándole. Pero Ulysses está vivo. Después de mil aventuras, que él mismo relatará después, ha acabado junto a Kai-Lee-Tzu (Calipso), una hermosa china desterrada por su comunidad. Perseguido, Ulysses había recibido un disparo. Perdió la memoria al caer por una ladera de las Montañas Rocosas de Colorado. Gracias a la joven china, que le protege de un puma y le cura las heridas con su medicina asiática ancestral, salva la vida. Lo que sigue es en realidad la historia de cómo el protagonista ha de sobrevivir, a lo largo de años recorriendo los Estados Unidos durante el último tercio del siglo XIX, a un sinfín de adversidades a cada cual más sobrecogedora. Salvaje oeste y mitología griega se mezclan en esta aventura sin fin, en la que nativos norteamericanos, bandidos mexicanos, presidiarios en fuga, esclavos rebeldes, chinos trabajadores del ferrocarril o prostitutas de saloon, combinarán explosivamente con cíclopes, sirenas, monstruos, hechiceras, caníbales o seres de ultratumba, siempre desde un cariz de realismo y rigor histórico.
Aventura, fantasía e historia se combinan con el más puro western crepuscular y todos sus valiosos tópicos, en un incesante catálogo de personajes a cada cual más magnético. Es muy difícil que una trama a medio camino entre La Odisea de Homero y Sin Perdón de Clint Eastwood no atrape a los amantes del salvaje oeste, la historia y la mitología.
Adaptación en clave de western fantástico de La Odisea de Homero. Ulysses Odell, un General del Ejército de la Unión, trata de regresar a su hogar junto a su mujer tras la Guerra de Secesión americana. Para ello, deberá recorrer durante años gran parte de la geografía estadounidense, sobreviviendo a una tierra hostil cargada de peligros. Salvaje oeste y mitología griega se mezclan en esta aventura sin fin.
Un hombre parece muerto sobre la nieve, rodeado de sangre y bajo el cadáver de su caballo. Un viejo indio sin ojos, sentado en un paraje desierto, invoca a los espíritus y canta al viento la historia única de un hombre único. El anciano ciego no es otro que loomeruk (Homero), principal narrador dentro de una historia épica llena de narradores. La Guerra de Secesión americana (1861-1865) acaba de llegar a su fin tras cuatro años de contienda. Pese a la rendición del Ejército Confederado, comienza una cruda posguerra. Los militares supervivientes regresan a sus casas. Sin embargo, Ulysses Odell (Ulises / Odiseo), un General del Ejército de la Unión, aún no ha llegado a su hogar, en Ithaca (Ítaca), estado de New York. Penny Odell (Penélope) sigue esperando a su esposo en unas tierras que ahora se le quedan grandes. Él era en tiempos de paz un político justo y envidiado que estuvo a punto de ser senador, algo que se frustró cuando estalló el conflicto. Muchos hombres poderosos ahora ven la oportunidad de sucederle en la política, las propiedades y el matrimonio. Comienzan a presionar a Penny. Entre los más influyentes y detestables se encuentran Anthony Knox (Antínoo) y Ernest Macon (Eurímaco). Desesperada, Penny comienza a pensar que su hombre ha muerto en batalla. El hijo que ambos tienen en común, Thelmo Odell (Telémaco), escucha los consejos de un viejo amigo de la familia, un político llamado Mike Trodd (Méntor). Él le dice que la mejor manera de saber si su padre ha muerto es buscándole. Pero Ulysses está vivo. Después de mil aventuras, que él mismo relatará después, ha acabado junto a Kai-Lee-Tzu (Calipso), una hermosa china desterrada por su comunidad. Perseguido, Ulysses había recibido un disparo. Perdió la memoria al caer por una ladera de las Montañas Rocosas de Colorado. Gracias a la joven china, que le protege de un puma y le cura las heridas con su medicina asiática ancestral, salva la vida. Lo que sigue es en realidad la historia de cómo el protagonista ha de sobrevivir, a lo largo de años recorriendo los Estados Unidos durante el último tercio del siglo XIX, a un sinfín de adversidades a cada cual más sobrecogedora. Salvaje oeste y mitología griega se mezclan en esta aventura sin fin, en la que nativos norteamericanos, bandidos mexicanos, presidiarios en fuga, esclavos rebeldes, chinos trabajadores del ferrocarril o prostitutas de saloon, combinarán explosivamente con cíclopes, sirenas, monstruos, hechiceras, caníbales o seres de ultratumba, siempre desde un cariz de realismo y rigor histórico.
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